Análisis de la Actualidad Boliviana

Análisis de la Actualidad Boliviana

-Antonio León

Actualmente, existe un factor determinante cuando se trata de analizar la realidad política de nuestro país, y es que hemos caído en una dicotomía profunda. El opositor grita dictadura mientras el oficialista se jacta de democracia absoluta, pero la verdad es que ninguna de las dos posiciones logra hacer un acercamiento preciso a nuestra realidad. Lo único certero, es que esta casi infantil discusión constante es favorable para el gobierno, pues ambos bandos están cegados, un bando por la propaganda del gobierno y el otro por la desesperada necesidad de un cambio de régimen, hasta el punto de olvidar por completo de planear una estrategia seria para conseguirlo y qué hacer cuando su objetivo se cumpliese.

Pero antes de profundizar en este tema, creo que es conveniente analizar distintos puntos de la realidad boliviana, con fenómenos políticos por demás peculiares y que, si son analizados correctamente y luego caemos en cuenta de que todos ellos se dan en el mismo lugar, al mismo tiempo, podremos ver que estamos sólo en la antesala de una crisis socio-política de gran magnitud.

Para explicar el primer fenómeno usaré primero un ejemplo usado por Slavoj Žižek: Un niño debe visitar a su abuela, pero no quiere hacerlo, entonces imaginamos al mismo niño con dos padres distintos, primero con un padre en un modelo de autoridad tradicional, sus palabras sonarían algo como “no me importa cómo te sientas, es tu deber visitar a tu abuela” pero con un padre moderno no autoritario sonaría más así “sabes cuánto te quiere tu abuela, sin embargo, no te obligo a visitarla, hazlo únicamente si quieres hacerlo en serio” En el primer caso, tenemos una orden clara y directa, a la cual el niño puede rebelarse, pero en el segundo caso, debajo de la apariencia de libre elección, tenemos una condición de control mucho más compleja que antes, pues, al tocar en cierto modo la moralidad del niño, no sólo hace que el niño visite a su abuela, si no también dirige los sentimientos del niño al hacerlo y lo obliga a querer visitar a su abuela. Este, es el método de funcionamiento de los llamados post-totalitarismos, que, como el padre moderno, se construye sobre la base del totalitarismo clásico, que busca politizar la vida privada del individuo para de este modo controlarla y ponerla al servicio del estado. Pero lo hace de un modo mucho más sublimado.

Cabe aclarar que los máximos exponentes del post-totalitarismo, difícilmente pueden ser encerrados dentro de un término clásico para clasificarlos, se valen de tendencias autoritarias, populistas o incluso democráticas de así ser necesario, en el caso concreto de Bolivia, tenemos un Movimiento Al Socialismo que hasta la aparición de Evo Morales era un partido de segunda línea, sin representación política alguna y tras su llegada, se encuentra en segundo lugar en unas elecciones presidenciales y posteriormente se halla con su candidato siendo posesionado como presidente de la república. Pero ¿Por qué la llegada de Evo genera un cambio tan dramático? Sencillo, Evo Morales posee un saber que ni un doctorado, o una maestría pueden otorgarte y es el saber político, supo abrirse su paso en el partido tras la coalición del mismo con la Coordinadora de las Seis Federaciones de Trabajadores del Trópico Cochabambino, la cual él presidía, así como dirigir revueltas sociales contra un desprestigiado gobierno neo-liberal, desprestigio que le serviría para luego, investido del discurso de socialismo, ganarse el apoyo de las masas. Finalmente, hay una característica esencial que separa a una dictadura totalitaria de otros tipos de dictadura, y se trata de la politización de la vida privada de los ciudadanos, esto referido a ejercer cierto control sobre determinadas áreas de acción de forma estratégica y usualmente tiene una carga ideológica fuerte, con el objetivo de desviar la atención de la realidad, están controlando tu vida. Por ejemplo, el carnet de la patria en Venezuela, no solo aisló a los opositores de beneficios como comida, vivienda o atención médica, consiguiendo así que muchos se adscribieran al régimen, si no que con su sólo nombre hace alusión al patriotismo, al amor a Venezuela, y enmascara así el hecho de que con ese carnet cedes tu derecho a la privacidad a cambio de comida. O la aclamada ley de la mentira planteada en nuestro país, el nombre es una clarísima referencia a la respuesta del gobierno tras el fracaso en el Referéndum Constitucional del 21 de Febrero del 2016, “Es una mentira”, el mensaje es claro “la oposición quiere mentirte, nosotros vamos a impedirlo” entonces, teniendo el control sobre los 3 poderes, tienes silenciados a todos los medios de comunicación de oposición, y por lo tanto frenas el flujo de información perjudicial para el régimen hacia la gente. Es aquí donde necesitamos hacer un paréntesis en la historia para recapitular y llegar a una conclusión, tenemos un líder nato, que se abre paso primero dentro de su partido, luego consigue apoyo popular en una etapa de crisis orgánica, a ese apoyo suma un discurso ideológico que promete solucionar todo lo que el actual gobierno desprestigiado ha destruido, está a un golpe de estado de ser el inicio de un gobierno Totalitario, pero como antes dijimos, la fuerza bruta no le sirve a un sistema post-totalitario, necesita que el pueblo acepte de forma legítima su autoridad y es justo lo que hace, gana las elecciones presidenciales, y sin que el pueblo lo sepa, quizás incluso sin saberlo ellos mismos, pero acaban de colocar la primera piedra de la crisis que sobreviene. Es por esto que, como antes mencionado, no estamos en una situación de dictadura, pero tampoco de democracia, esto debido a que actualmente el presidente está en cargo de forma constitucional. Todas sus declaraciones sobre la re-postulación son meras intenciones mientras no pasen a ser actos concretos, no es un dictador mientras no se haya sobre puesto de forma concreta a la voluntad del pueblo. Sin embargo, estas intenciones son justamente las que lo alejan de la democracia, porque son la cara de todas las condiciones de post-totalitarismo antes mencionadas, son la premonición palpable de la inminente crisis política que se avecina, vivimos en una situación de democradura con todas las miras a convertirse en una dictadura, pero contraria a un totalitarismo tradicional, cultivamos esta dictadura por mucho tiempo, una dictadura de una maquinaria estatal, burocrática y autodenominada democrática, donde los individuos son, a la vez, sustento y víctimas del sistema.

La ideología contamina las mentes y fortalece las paredes de las visiones, intenta manipular la manera cómo las personas ven la realidad, con el fin de evitar toda expresión de inconformidad, y así empieza el control de medios de comunicación, la propaganda excesiva, el lenguaje político y el simbolismo, lo que conlleva a una polarización en la sociedad. La ideología hace que perdamos de vista al individuo; a los ojos de la ideología no hay individuos sino dos grandes masas de gente: amigos y enemigos. Se pierde todo matiz, sin embargo la ideología generada, no tiene una base histórica, no se apoya en la ciencia para su legitimización, simplemente en la ira de algunos y en el oportunismo de otros, entonces, el debate político se vuelve cada vez más simplista y las posibilidades de enfrentamientos violentos dentro de la sociedad aumentan, el infantil conflicto de dictadura-democracia, carente de matices, incapaz de ver la realidad de forma objetiva, ha sido generado casi de forma voluntaria, con un país partido a la mitad, lo siguiente es tomar la mitad que se te opone y la vuelves a dividir, y le quitas así su peso político. Ese es el siguiente punto a analizar, tenemos dos países, el de los oficialistas y el de los opositores, los disidentes, en un plano superficial ambos países coexisten de forma normal, pero si analizamos más a fondo nos encontramos con lo siguiente:

La mitad oficialista, ha roto con el paradigma político tradicional al deshacerse de izquierda o derecha, y reemplazando su ideología por el Masismo y convirtiéndola en sólo un discurso sin fundamento, especializada en convencer masas.

Contrario a esta unificada mitad, tenemos la mitad de los disidentes, es aquí donde podemos advertir sin duda alguna el totalitarismo de nuestro sistema. En países con otros sistemas, los disidentes no existen porque los distintos puntos de vista coexisten pacíficamente, y todos son considerados parte del sistema, incluso cuando gran parte de éstos no se encuentren reflejados en el poder. Los disidentes son el resultado de sistemas tratan de imponer la imagen de una realidad que no está acorde con lo que se vive, y estas personas son quienes, advirtiendo la gran mentira impuesta, se rebelan y se atreven a vivir en lo que ellos consideran que es la verdad. Es por esto que es necesario dividirlos, pues al estar en un sistema “democrático” pierden toda su presencia.

La división inicial es ideológica, sectores de izquierda separados del oficialismo unidos a sectores tradicionalmente opositores componen una oposición en la que, sobre el conflicto tradicional de izquierda contra derecha, tenemos una izquierda dividida por sus distintos espectros, cosa que dificulta su trabajo, y una derecha creada y bien trabajada por el gobierno, ¿Por qué? Porque el gobierno necesitaba alguien a quien culpar, por eso de cierto modo permitió que la derecha creciera, para así reunir a todos los disidentes bajo la bandera de un líder o un partido para luego dividirlos y debilitarlos cada vez que un José María Leyes tuviera un escándalo de licitación de Mochilas, con cada dirigente de oposición es la misma lógica de desprestigio, es por esto que ni Carlos Mesa, ni Samuel Doria Medina ni ningún otro consigue siquiera un apoyo considerable. Es cierto que hay una mitad del país que se opone a la re postulación de Evo Morales, pero mientras esa mitad esté partida, el oficialismo tendrá carta blanca para perpetuarse en el poder.

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